Autoras: Ana C. Godoy , Cynthia García
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Archivos de Medicina Familiar y General Vol. 23, N 1 Marzo 2026 Reflexión
Gestionar en APS: animarse al rol
desde la clínica, el Territorio y la
praxis política de la medicina familiar
Managing in primary health care: embracing the role from Clinical
practice, territory, and the political praxis of Family medicine
Esp. en Medicina Familiar. Mg en Salud Colectiva. Cátedra de Medicina Preventiva y Social.
Universidad de Córdoba.
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Autora para correspondencia: Ana Carolina Godoy. Correo electrónico: anacgodoy@yahoo.com.ar
Recibido:20 de enero de 2026. Aceptado: 10 de marzo de 2026.
Cómo citar: Godoy, A. C., & García, C. (2026). Gestionar en APS: animarse al rol desde la clínica, el territorio y
la praxis política de la medicina familiar. Archivos de Medicina Familiar y General, 23(1), 23 27.
b Esp. en Medicina Familiar. Médica responsable de la Empresa Nacional Argenti Group y como
auditora en la Caja Popular de Ahorros de Tucumán.
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Resumen
Introducción:
La Atención Primaria de la Salud (APS) se desarrolla en contextos de creciente complejidad social,
institucional y política, donde la gestión suele percibirse como un ámbito ajeno a la práctica clínica.
Sin embargo, en la Medicina Familiar y General la gestión forma parte de la práctica cotidiana, ya
que los profesionales organizan tiempos, recursos, prioridades y vínculos en su trabajo diario. El
pasaje hacia roles formales de gestión no implica abandonar la clínica, sino ampliar su escala y su
impacto. Este artículo surge a partir de una experiencia desarrollada en un Congreso de Medicina
Familiar que reconoció explícitamente la dimensión política de la especialidad. El objetivo es
compartir una experiencia de reflexión sobre la gestión en APS y poner en valor el acto de asumir
roles de gestión como parte del ejercicio profesional de especialidad.
Desarrollo:
La gestión en APS implica tomar decisiones que inciden directamente en el acceso, la continuidad,
la integralidad y la calidad de la atención. Por ello, no constituye una tarea meramente técnica sino
una práctica política situada, atravesada por valores y disputas sobre prioridades sanitarias. Desde
la perspectiva de la Medicina Familiar, gestionar supone ampliar la escala del cuidado sin perder la
mirada clínica ni el anclaje territorial. El artículo recupera un taller participativo realizado en un
congreso de la especialidad, concebido como un espacio político-pedagógico para reflexionar sobre
Colaboradores: María B. Aguerre, Gabriel Cejas , Patricia Chuquisengo, Gabriela Di
Croce , José I. Gimutky, María J. Igoldi, Viviana Ramírez, Julieta Rodríguez C. , Tomás I.
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la gestión. A partir de una situación ficticia vinculada a la conducción de una unidad de atención
primaria, los participantes identificaron competencias clínicas transferibles al campo de la gestión,
como la escucha activa, el pensamiento sistémico y la toma de decisiones compartidas.
Conclusiones:
La gestión forma parte de la identidad de la Medicina Familiar. Animarse a asumir estos roles
constituye un proceso colectivo orientado a fortalecer sistemas de salud más humanos, integrales
y territorialmente comprometidos.
Palabras clave: Atención Primaria de Salud, Medicina Familiar y Comunitaria, Administración de los
Servicios de Salud
Abstract
Introduction:
Primary Health Care (PHC) is currently practiced in contexts of increasing social, institutional, and
political complexity, where management is often perceived as a domain separate from clinical
practice. However, within Family and Community Medicine, management is part of everyday
professional practice, as physicians continuously organize time, resources, priorities, and
relationships in their daily work. Transitioning to formal management roles does not imply
abandoning clinical care, but rather expanding its scale and potential impact. This article arises
from an experience developed during a Family Medicine Congress that explicitly recognized the
political dimension of the specialty. The aim of this paper is to share a reflective experience on
management in PHC and to highlight the importance of assuming management roles as an integral
part of professional practice in Family Medicine.
Development:
Management in PHC involves decision-making processes that directly affect access, continuity,
comprehensiveness, and quality of care. For this reason, it should not be understood merely as a
technical task, but as a situated political practice shaped by values and disputes over health
priorities. From the perspective of Family Medicine, managing means expanding the scale of care
while maintaining a clinical perspective and a strong territorial focus. This article reflects on a
participatory workshop held during a professional congress, conceived as a political-pedagogical
space for collective reflection on management. Through a fictional yet plausible scenario involving
the leadership of a primary care unit, participants identified clinical competencies transferable to
management roles, including active listening, systems thinking, and shared decision-making.
Conclusions:
Management constitutes an essential component of the professional identity of Family Medicine.
Embracing these roles represents a collective process aimed at strengthening more humane,
comprehensive, and territorially responsive health systems.
Key words: Primary Health Care, Family Practice, Health Services Administration
Introducción
La Atención Primaria de la Salud se desarrolla
en contextos de creciente complejidad social,
institucional y política. En este escenario, la
gestión suele percibirse como un territorio
ajeno a la práctica clínica, asociado a lógicas
administrativas o técnicas que parecen
distanciarse del cuidado directo de las
personas. Sin dudas, al decir de otros autores,
es un territorio plagado de mitos . Sin
embargo, en la Medicina Familiar y General, la
gestión forma parte constitutiva de la práctica
(1)
cotidiana, aun cuando no siempre sea
nombrada como tal.
Los médicos y médicas de familia gestionan
tiempos, prioridades, recursos, vínculos y
decisiones todos los días en el consultorio y en
el territorio. El pasaje hacia roles formales de
gestión no implica un abandono de la clínica,
sino una ampliación de su escala y de su
impacto. En este sentido, la gestión puede
entenderse como una forma extendida de
cuidado.
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La experiencia que da origen a este artículo se
desarrolló en el marco de un Congreso de
Medicina Familiar y General que reconoció
explícitamente el ejercicio político como una
praxis natural de la especialidad. En un
contexto sanitario atravesado por tensiones
estructurales, restricciones presupuestarias y
disputas de sentido sobre el rol del Estado y de
los equipos de salud, este posicionamiento no
resulta menor. Por el contrario, habilita a
pensar la gestión no como una tarea neutral,
sino como un espacio legítimo de intervención
profesional y colectiva.
El objetivo de este trabajo es compartir una
experiencia de reflexión colectiva sobre la
gestión en APS, recuperando los ejes
conceptuales trabajados en un taller
participativo y poniendo en valor el acto de
animarse a asumir roles de gestión como un
gesto político-profesional propio de la Medicina
Familiar.
Gestionar en APS: una práctica política situada
Gestionar implica llevar adelante acciones
orientadas a producir resultados, organizar
procesos y tomar decisiones en contextos
concretos. En el campo de la salud, y
particularmente en la Atención Primaria, la
gestión se encuentra atravesada por valores,
relaciones de poder y disputas sobre
prioridades sanitarias. Comprometerse con la
gestión en APS es, sin duda, involucrarse con la
historia de nuestra salud pública .
(2)
La APS, desde su formulación en la Declaración
de Alma Ata, plantea la necesidad de sistemas
de salud centrados en las personas, integrales y
territorialmente anclados, donde la
organización de los servicios y la toma de
decisiones respondan a las necesidades de las
comunidades .
(3)
Toda decisión de gestión en APS tiene
consecuencias sobre el acceso, la continuidad,
la integralidad y la calidad de la atención.
Decidir qué se mide, qué se prioriza, cómo se
distribuyen los recursos o de qué modo se
organizan los equipos no es un acto meramente
técnico, sino profundamente político. Priorizar
a las personas y no priorizar a los servicios es
una pulseada en la que medicina familiar ya
tiene una posición tomada. En este sentido, la
gestión en APS puede entenderse como una
práctica política situada, anclada en territorios
específicos y en poblaciones concretas.
La Medicina Familiar aporta a esta mirada una
perspectiva integral, centrada en las personas,
las familias y las comunidades. Desde esta
lógica, la gestión no se limita a optimizar
recursos, sino que se orienta a sostener
sistemas de salud más humanos, equitativos y
sensibles a las necesidades locales. La gestión
en salud requiere reconocer las particularidades
sociales, culturales y epidemiológicas de cada
territorio, promoviendo la articulación entre los
equipos de salud, las instituciones y la
comunidad para garantizar respuestas
integrales a las necesidades de la población .
(4)
El congreso como espacio político-pedagógico
Los congresos de Medicina Familiar y General
constituyen espacios privilegiados para el
encuentro, el intercambio y la construcción
colectiva de saberes. Más allá de la
actualización científica, estos ámbitos permiten
poner en diálogo experiencias, trayectorias y
posicionamientos políticos en torno al sistema
de salud. (En esta avanzada individualista de la
que alertan algunos pensadores, estas
cualidades podrían extenderse a cualquier
espacio de encuentro entre trabajadoras y
trabajadores de la salud). Pueden permitir,
tomando la expresión de una autora, apostar a
un proyecto histórico de los vínculos para
reconstruir comunidad .
(5)
El taller que dio origen a esta reflexión se
desarrolló en un congreso que valoró
explícitamente la participación, la organización
colectiva y el compromiso político de los
médicos y médicas de familia. Este marco
resultó fundamental para habilitar una reflexión
abierta sobre la gestión, sin despolitizarla ni
reducirla a un conjunto de herramientas
técnicas.
Entender el congreso como un espacio político-
pedagógico permite reconocer que las prácticas
formativas también producen subjetividad. En
este caso, el contexto habilitó a pensar la
gestión como una responsabilidad profesional
legítima y como un campo de intervención
coherente con los valores históricos de la
Atención Primaria.
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El taller como dispositivo: del consultorio a la
gestión
El taller fue diseñado como una instancia
participativa, orientada a sensibilizar a personas
que se inician o se interesan en roles de gestión
en APS. A partir de una situación ficticia pero
verosímil (la asunción inesperada de la
responsabilidad de una unidad de atención
primaria) se invitó a los participantes a conectar
con emociones, experiencias previas y saberes
cotidianos.
Lejos de proponer recetas o modelos cerrados,
el dispositivo buscó reconocer que los médicos
y médicas de familia ya cuentan con
competencias clave para la gestión,
desarrolladas en la práctica clínica diaria. La
escucha activa, el pensamiento sistémico, la
priorización de problemas y la toma de
decisiones compartidas fueron identificadas
como habilidades transferibles al campo de la
gestión.
El taller funcionó así como un espacio de
desplazamiento simbólico: del consultorio
individual a la responsabilidad organizacional,
sin perder la mirada clínica ni el anclaje
territorial.
Ejes para pensar la gestión en APS
A partir del intercambio con los y las
participantes, se organizaron una serie de ejes
que permiten pensar la gestión en APS desde
una perspectiva humanizada y situada.
Gestión de procesos y resultados. Los indicadores
son herramientas para la toma de decisiones y
no fines en sí mismos. En APS, medir implica
siempre asumir que detrás de cada número
existe una trayectoria de vida. Elegir qué medir
y cómo hacerlo constituye una decisión política
que debe estar orientada a mejorar la atención
y no solo a cumplir con requerimientos
administrativos.
La clínica como base de la gestión. La gestión en
APS se construye sobre la misma lógica que
orienta la práctica clínica en Medicina Familiar.
La diferencia no radica en los principios, sino en
la escala. Escuchar, priorizar, acompañar
procesos y tomar decisiones compartidas son
prácticas cotidianas que, al ampliarse, se
transforman en decisiones de gestión.
Gestión de equipos. No hay gestión posible sin
equipos de salud. Lejos de una lógica de
control, la gestión de equipos en APS requiere
liderazgo horizontal, comunicación clara y
cuidado de quienes cuidan. Reconocer el
desgaste, los conflictos y las motivaciones del
equipo es una condición necesaria para
sostener procesos de cambio.
Gestión territorial. La gestión en APS trasciende
los límites del centro de salud. Se construye en
el territorio, en articulación con otros actores
sociales, institucionales y comunitarios.
Reconocer el territorio como espacio político
permite ampliar las posibilidades de
intervención y fortalecer redes intersectoriales.
Innovación y humanización. Innovar en APS no
siempre implica incorporar tecnología. Muchas
veces, la innovación más profunda consiste en
recuperar el sentido del cuidado y humanizar
los procesos de gestión. La ética del cuidado
debe orientar las decisiones, incluso en
contextos de escasez.
Animarse a gestionar: lo colectivo como punto
de partida
El cierre del taller invitó a los participantes a
escribir, de manera colectiva, consejos dirigidos
a un colega que comenzaba a gestionar un
lunes cualquiera.
Las recomendaciones recuperaron gestos
simples pero significativos: escuchar al equipo
antes de decidir, elegir un indicador sencillo
para empezar, buscar aliados en el territorio,
reservar tiempo para el autocuidado y la
reflexión.
Estos aportes pusieron en evidencia que
animarse a gestionar no es un acto individual ni
heroico, sino un proceso colectivo. Participar,
opinar, compartir experiencias y exponerse a la
discusión forman parte de un movimiento
necesario para producir cambios significativos
en los sistemas de salud.
El listado de colaboradores de este texto refleja
ese gesto colectivo. No se trata solo de un
reconocimiento formal, sino de una coherencia
entre el contenido del artículo y el modo en
que fue construido.
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Consideraciones finales
La gestión en APS forma parte de la identidad
de la Medicina Familiar y General. No es una
tarea neutral ni meramente técnica, sino una
práctica política orientada al cuidado de las
personas, los equipos y las comunidades.
En contextos sanitarios complejos, resulta
necesario que más médicos y médicas de
familia se animen a asumir roles de gestión, no
desde la soledad ni desde la lógica del control,
sino desde una perspectiva colectiva, situada y
humanizada.
Promover la participación de médicos y
médicas de familia en espacios de gestión
constituye un desafío estratégico para
fortalecer sistemas de salud más justos,
integrales y territoriales.
La gestión en APS no empieza el lunes.
Empieza cuando decidimos involucrarnos,
organizarnos y cuidar también los sistemas que
cuidan a las personas.
Bibliografía
1. Spinelli H. Gestión: prácticas, mitos e
ideologías. Salud Colect. 14 de diciembre
de 2017;13(4):577-97.
doi:10.18294/sc.2017.1283
2. Bertolotto A, Fuks A, Rovere M. Atención
Primaria de Salud en Argentina:
proliferación desordenada y modelos en
conflicto. Saúde Em Debate. 2012;36:362-
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3. Declaración de Alma-Ata - OPS/OMS |
Organización Panamericana de la Salud
(Internet ). 1978 (citado 9 de marzo de
2026 ). Disponible en:
https://www.paho.org/es/documentos/decl
aracion-alma-ata
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