Archivos de Medicina Familiar y General • Vol. 23, N 1 • Marzo 2026 Reseña
¿Qué lugar ocupa la boca (ese territorio sensible, político y profundamente humano) en la atención
primaria de la salud? ¿Cómo se ha tejido su presencia (o ausencia) en las políticas sanitarias, las
prácticas clínicas y los saberes profesionales?
Aunque la boca habita cada historia de salud, en la arquitectura institucional de la salud suele ser
tratada apenas como un conjunto de elementos dentarios y patologías, en la práctica cotidiana de
la atención primaria, su dimensión social, cultural y subjetiva queda muchas veces fuera de la
escucha clínica y de las narrativas comunitarias. Volver a situarla en el centro implica reconocerla
como parte viva de la salud de las personas y de sus territorios.
En este escenario, la propuesta de Carlos Botazzo irrumpe con fuerza. Salud bucal colectiva y
bucalidad: Ensayos no es un texto más sobre odontología; es una intervención epistémica que
cuestiona los cimientos de las prácticas sanitarias hegemónicas y propone un desplazamiento
radical: de lo dental a lo bucal, de la técnica al territorio, de la enfermedad al cuidado, de la salud
pública a la salud colectiva.
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La publicación reúne una selección de textos escritos a lo largo de más de tres décadas, muchos de
ellos inéditos en español. Su edición por el Instituto de Salud Colectiva de la Universidad de Lanús
(Argentina), representa un hito para el campo de la salud bucal en América Latina, no solo por la
accesibilidad lingüística al público hispanohablante, sino (sobre todo) porque pone en circulación
una mirada crítica, política y profundamente situada.
La antología recorre distintas etapas del pensamiento del autor: desde sus primeras reflexiones
sobre salud bucal colectiva en los años ochenta, hasta escritos más recientes sobre subjetividad,
clínica ampliada e integralidad. A través de este itinerario, se propone una distinción radical entre
odontología y salud bucal colectiva, desmontando la idea de que esta última sea simplemente una
extensión técnica de la primera.
En el centro de este proyecto conceptual se encuentra la bucalidad, una categoría que desplaza la
mirada desde lo estrictamente clínico hacia un horizonte simbólico, cultural y político. La boca deja
de ser un conjunto de órganos para convertirse en un territorio donde se inscriben la palabra, el
deseo, el alimento y las huellas del poder. La boca es social y humana. Esta noción desarma la
frontera entre lo biológico y lo social, y propone recuperar la boca como parte constitutiva de la
experiencia humana de salud y enfermedad.
Botazzo demuestra que esta fragmentación histórica (que separó a la odontología del cuerpo social
y de los procesos de cuidado) no es casual. Surgió de un modelo disciplinar que aisló la práctica
odontológica, reforzando jerarquías profesionales y subordinando el sentido del cuidado a la lógica
técnica. La odontología moderna, advierte el autor, se configuró como una práctica colonial y
patriarcal, centrada en la enfermedad y no en las personas. Al reducir la boca a un objeto de
intervención y rentabilidad, se consolidó un lenguaje cerrado que marginó los saberes populares, las
experiencias comunitarias y los modos no biomédicos de cuidar.
Desde esta crítica, la bucalidad emerge como una respuesta política y epistemológica: una apuesta
por liberar la boca de los cercos disciplinares y coloniales. Al reconocerla como territorio simbólico
y de disputa, se abren paso bucalidades múltiples -negras, indígenas, trans, villeras- que revelan
cómo las desigualdades de clase, género y raza atraviesan el cuerpo y sus modos de expresión.
Asumir esa diversidad implica pensar la salud bucal como un campo vivo de relaciones de poder,
donde el cuidado se redefine como práctica situada y socialmente implicada.
En la atención primaria, esta perspectiva adquiere una resonancia inmediata. Quienes trabajan en el
primer nivel enfrentan diariamente las formas concretas de las desigualdades que Botazzo describe.
Incorporar la bucalidad significa dejar de considerar la boca como un territorio ajeno o derivado y
reconocerla como una dimensión viva del trabajo clínico y comunitario. No se trata solo de sumar
prestaciones odontológicas, sino de transformar miradas, prácticas y lenguajes del cuidado.
Abandonar la lógica de la derivación automática y construir estrategias integrales entre
profesionales de la medicina, enfermería, trabajo social y odontología, entre otras, es parte del
desafío que el libro invita a asumir.
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