EDITORIAL
El año 2024 se ha convertido para nosotros, y probablemente también para nuestros lectores, en el año de la inteligencia artificial. La IA ha comenzado a formar parte de nuestras vidas, y es crucial que encontremos la manera de integrarla en nuestro trabajo (o al menos conocerla porque el entorno profesional ya la ha integrado).
En el primer número del año, Patricio Cacace reflexionaba sobre la inteligencia artificial en el ámbito de la atención primaria(1). Se presentó a la IA como una herramienta valiosa para los diversos campos de acción en los que se desempeñan los médicos de familia. Destacó que, a menudo, las innovaciones tecnológicas llegan al primer nivel de atención por un efecto de "derrame", después de haber sido diseñadas y probadas en otros sistemas de atención.
En julio, Florencia Grande Ratti(2) abordó las cuestiones éticas en la atención primaria de la salud, ilustrando con ejemplos cómo la IA puede afectar aspectos críticos como la privacidad, la responsabilidad, la equidad y la transparencia en el ejercicio clínico. También señaló el impacto que puede tener en la relación entre profesionales de la salud y consultantes.
En el congreso de la FAMFyG que se llevará a cabo este
mismo mes, donde se publica este número, el eje central
de la discusión se encuentra en el ejercicio de la medicina familiar en la era de la inteligencia artificial. La voz escrita de esta editorial busca integrarse a la conversación que se desarrolla en Tucumán, optando por una reflexión que invita a la comunidad a ponderar el impacto de esta nueva realidad en nuestra profesión.
Históricamente, el uso de la escritura ha marcado hitos trascendentales para la humanidad. Irene Vallejo, en su magnífico libro El infinito en un junco, expone cómo el salto del frágil papiro a la perdurable textura del pergamino fue fundamental para la creación de los primeros libros, los cuales poseen una mayor longevidad y potencia la influencia de ciertos relatos(3). Aunque existen debates sobre cuál se considera el primer libro —y no, no es la Biblia de Gutenberg— lo realmente significativo es la esencia de la palabra en sí: aquella que trasciende el momento presente y transforma la realidad de quienes la reciben.
Hoy en día, nos encontramos en la encrucijada de un nuevo cambio paradigmático: la incursión de la inteligencia artificial en la redacción académica. Este fenómeno nos lleva a preguntarnos: ¿podemos equiparar esta contribución a lo que históricamente consideramos una revolución técnica en la comunicación humana?
Algunos autores consideran la inteligencia artificial como una “revolución en vivo”, especialmente con el apogeo de nuevos modelos de lenguaje como ChatGPT. Indican que podría deteriorar la escritura científica y manipular el sistema editorial(4), lo que obliga a establecer directrices adecuadas para los procesos editoriales, pero sin un consenso hasta el momento(5).
Otros, afirman que nos encontramos apenas en las etapas iniciales de la revolución de la IA, una tecnología con “el potencial de transformar la comunicación científica”, particularmente por el avance en el procesamiento del lenguaje natural, que ha hecho accesible al público una tecnología antes restringida a programadores y que ha despertado tanto interés como preocupación en el ámbito académico, llevando a algunos a abogar por sanciones o prohibiciones en el campo de la redacción médica(5)
Pero lo planteado no es el único cuestionamiento en relación a la escritura académica y la IA. Esta editorial, por ejemplo, ¿quizás fue elaborada por una IA? Si así fuera, ¿perdería el contenido su validez? ¿Deberíamos considerar a la IA como coautora de este texto?
La aparición de la IA plantea interrogantes sobre la autenticidad y la validez de los mensajes que se generan. Es necesario tener en cuenta que detrás de las herramientas de IA que escriben textos hay un equipo creativo que diseña y entrena el modelo de la IA, por lo que citar la herramienta da crédito a sus creadores y contribuyentes; sin embargo, estas tecnologías no deberían ser reconocidas como autoras, pues la autoría se reserva para quienes realizan una contribución intelectual importante para el trabajo, como el diseño, ejecución análisis, revisión y escritura de la investigación(6). Además, la IA requiere supervisión humana para garantizar la precisión y ética de los trabajos(7), lo que impide considerarla un autor independiente con ideas propias y aportes genuinos. Por último, las revistas científicas requieren que los autores de manuscritos firmen un formulario de declaración de autoría y responsabilidad de sus contribuciones, algo que las herramientas de IA no pueden hacer, ni pueden
aceptar ser coautores o asumir la responsabilidad por las
afirmaciones del manuscrito(5). La introducción de la IA en nuestros procesos de escritura ofrece tanto oportunidades como desafíos que debemos enfrentar. La posibilidad de una colaboración entre humanos y máquinas puede enriquecer nuestra forma de comunicar y compartir conocimientos, pero también nos obliga a reflexionar sobre la naturaleza de la autoría y la autenticidad en un mundo cada vez más automatizado.
Pensamos que la IA es una herramienta que cambiará significativamente la escritura tal como la conocemos. La autoría es un hecho profundamente humano, y somos
nosotros quienes deberemos establecer las reglas de juego para incorporar los límites del uso de la IA en el proceso de producción de los textos académicos. Invitamos a todos los participantes del congreso a unirse a esta reflexión y explorar juntos el camino que se abre ante nosotros en el ejercicio de la medicina familiar, un campo que no solo debe adaptarse a las innovaciones tecnológicas, sino que también debe cuestionar su papel y su ética en un entorno transformado por la tecnología.
Ana Carolina Godoy
Angie Echavarría
Equipo Editorial Revista
Archivos de Medicina Familiar y General
EDITORIAL
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“EDITORIAL”
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Bibliografía
1. Cacace PJ. La Inteligencia Artificial en el ámbito de la Atención Primaria de la Salud. Arch Med Fam Gen [Internet]. 3 de marzo de 2024 [citado 19 de octubre de 2024];21(1). Disponible en:
https://revista.famfyg.com.ar/index.php/AMFG/article/view/273
2. Ratti MFG. La ética en el ámbito de la Inteligencia Artificial en Atención Primaria de la Salud. Arch Med Fam Gen [Internet]. 17 de junio de 2024 [citado 19 de octubre de 2024];21(2). Disponible en:
https://revista.famfyg.com.ar/index.php/AMFG/article/view/296
3. Vallejo, Iren. EL INFINITO EN UN JUNCO: LA INVENCION DE LOS LIBROS DEL MUNDO ANTIGUO. 2019.
4. França TFA, Monserrat JM. The artificial intelligence revolution... in unethical publishing: Will AI worsen our dysfunctional publishing system? J Gen Physiol. 4 de noviembre de 2024;156(11):e202413654.
5. Diaz Milian R, Moreno Franco P, Freeman WD, Halamka JD. Revolution or Peril? The Controversial Role of Large Language Models in Medical Manuscript Writing. Mayo Clin Proc. octubre de 2023;98(10):1444-8.
6. Arumugam B, Murugan A, S K, Rajamanickam S. The Syntax of Smart Writing: Artificial Intelligence Unveiled. Int J Prev Evid Based Med. 29 de marzo de 2024;1-3.
7. Vito E de. INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y CHAT-GPT. ¿USTED LEERÍA A UN AUTOR ARTIFICIAL? Rev Argent Med. 11 de julio de 2023;11(2):133-133.
A C, Godoy y A, Echavarría
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