Expectativas de inserción laboral en graduados de residencias de Medicina Familiar y General, Buenos Aires.
Employment expectations of graduates from family and general medicine residencies, Buenos Aires.
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Autores: María de las Nieves Ganielea; María Celeste Eliana Suárezb, María Emilia Espósitoc, Dominique Capranid, Victoria Weisbrote, Mariela Alejandra Weisbrotf.
a Servicio de Medicina Familiar y Comunitaria del Hospital Italiano de Buenos Aires. Médica de Familia. ORCID:
http://orcid.org/0000-0002-5160-4459
b Obra Social del Personal de la Construcción (OSPeCon). Médica de Familia. ORCID:
https://orcid.org/0000-0003-4705-3671
c Servicio de Medicina Familiar y Comunitaria del Hospital Italiano. Médica de Familia. ORCID:
https://orcid.org/0000-0003-2957-5572
d Investigadora Independiente. Médica de Familia. ORCID:
https://orcid.org/0000-0001-8789-5502
e Investigadora Independiente. Licenciada en Sociología y Profesora en Enseñanza Media y Superior en Cs. Sociales (UBA). ORCID:
https://orcid.org/0000-0002-5153-0955
f Servicio de Medicina Familiar y Comunitaria del Hospital Italiano de Buenos Aires. Médica de Familia. Magister en Epidemiología Gestión y Políticas de Salud. ORCID:
https://orcid.org/0000-0002-0250-9105
Contacto: María de las Nieves Ganiele.
maria.ganiele@hospitalitaliano.org.ar
Recibido: 29/10/2021.
Aceptado: 28/01/2022.
Este artículo contó con el apoyo de las Becas de Investigación en Educación de Profesionales de la Salud 2019, otorgadas por el Ministerio de Salud de la Nación, a través de la Dirección nacional de talento humano y conocimiento (RENIS Nro. IS002756).
RESUMEN
La Medicina Familiar y General (MFyG) es una especialidad clave en la estrategia de Atención Primaria de la Salud (APS). Sin embargo, en Latinoamérica se observa una disminución en la cantidad de aspirantes a las residencias de dicha especialidad y con los años abandono de su práctica. Explorar de manera prospectiva las expectativas de inserción laboral de los residentes del último año de MFyG y de los recientemente graduados e identificar el grado de incumbencia en el ámbito de la APS de las primeras experiencias laborales. Se realizó un estudio cualitativo y descriptivo, a través de 20 entrevistas semi-estructuradas y dos grupos focales a médicos de instituciones de gestión privada de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, durante el año 2019. Del análisis del corpus empírico surgieron 4 dimensiones: el perfil del médico de familia/general, la lucha por el reconocimiento de la especialidad, los factores que influyen en las primeras elecciones laborales y las expectativas laborales post residencia. Observamos que los médicos de familia/general se encuentran muy optimistas en la etapa de recién recibidos, con deseos de trabajar en el ámbito de la APS. Sin embargo, se ven obligados a enfrentar un mercado laboral que no aprecia (y hasta no comprende) su preparación. Las expectativas laborales se ven afectadas por una tensión entre ideas profundas sobre "lo correcto" de su trabajo y las oportunidades laborales reales en un sistema de salud que prioriza las especialidades de la fragmentación.
PALABRAS CLAVE: medicina familiar y comunitaria; medicina general; internado y residencia; atención primaria de salud; empleo.
ABSTRACT
Family and General Medicine is a key specialty in the Primary Health Care (PHC) strategy. However, in Latin America there has been a decrease in the number of physicians who choose and then practice it. To explore the Family and General Medicine residents' expectations on their labor transition after the last training year and identify the degree of concern in the field of PHC of the first work experiences. Qualitative study, through 20 semi-structured interviews and 2 focus groups involving Family and General physicians from privately managed institutions in Ciudad Autónoma de Buenos Aires, in 2019. From the analysis of the empirical corpus, four dimensions emerged: the profile of the family physicians, the fight for the recognition of the specialty, the factors that influence their first work experiences and the post-residency careers expectations. The graduates from Family and General Medicine residency programs interviewed have to face a difficult labour market that does not appreciate their training and does not understand what family physicians provide in terms of comprehensive care to patients. Therefore, tension arises between what is right and acceptable in their profession and the real job opportunities offered by the health system that prioritizes fragmented specialties.
KEYWORDS: family practice; general practice; internship and residency; primary health care; employment.
ARTÍCULO ORIGINAL
INTRODUCCIÓN
A partir de la década del 70 y con la “Declaración de Alma Ata” (OMS, 1978), los países de Latinoamérica afianzaron su compromiso con la estrategia de Atención Primaria de la Salud (APS) y con la medicina familiar y general (MFyG) como principal efector1. La MFyG es una especialidad clínica que se encarga de la prevención de enfermedades como también del mantenimiento y resolución de los problemas de salud prevalentes de los individuos, familias y/o comunidades. Tiene como fin proveer atención integral y continua a cualquier persona que busca sus servicios o coordinar el uso apropiado de estos en otros niveles de atención, teniendo en cuenta tanto las necesidades de su población como los recursos disponibles2 3.
A pesar del rol fundamental asignado a la MFyG, en Latinoamérica se ha evidenciado una disminución en la cantidad de aspirantes a los programas de residencia y especialización en medicina familiar4. Asimismo, se observa una tendencia creciente en el número de médicos que ya siendo especialistas en MFyG eligen abandonar el campo laboral de la especialidad. Esto se observa a nivel mundial tanto en países como Argentina que tienen un sistema de salud fragmentado, así como también en países donde la APS es la base del modelo de sistema de salud5,6. En Argentina persiste el modelo de atención centrado en el hospital, la fragmentación de los cuidados, la diversidad y solapamiento de los subsistemas de salud (público, seguridad social y privado) y las dificultades en la gobernanza de estos subsistemas por el carácter federal de orden jurídico en temas de salud.
Publicaciones acerca de la permanencia laboral en el ámbito de la MFyG en ciertas regiones de Argentina describen que después de años de práctica, la baja valoración económica de la especialidad, las malas condiciones de trabajo y el techo en el desarrollo profesional condicionan el abandono de la práctica6,7. En consonancia con lo anterior, un estudio sobre médicos de familia y generales formados por el Estado argentino reportó que al menos un tercio está ejerciendo otra especialidad8,9. Identificamos un área de vacancia, ya que los trabajos publicados tienen un enfoque retrospectivo y toman como población de estudio médicos de familia/general graduados hace años, pero no caracterizan o buscan comprender cómo piensan su futuro laboral quienes están por finalizar su residencia o lo hicieron recientemente y están dando sus primeros pasos fuera del programa de formación.
En este trabajo nos propusimos explorar de manera prospectiva las expectativas de inserción laboral de los residentes del último año de MFyG y de los recientemente graduados e identificar el grado de incumbencia en el ámbito de la APS de las primeras experiencias laborales. Consideramos que enfocarnos en quienes están teniendo sus primeras experiencias, es de gran utilidad en la planificación de acciones para incentivar la permanencia de estos médicos especialistas en el primer nivel de atención.
MÉTODO
Se realizó un estudio de enfoque cualitativo durante el año 2019. La población estuvo constituida por residentes del último año (incluyendo jefes de residentes) y graduados en los últimos 2 años de MFyG de instituciones hospitalarias de gestión privada de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Se seleccionaron estos dos subgrupos dado que son actores de una transición que se caracteriza por pasar de un ámbito protegido como los programas de formación de residentes a la salida al mercado laboral de manera individual. La producción de datos fue realizada mediante entrevistas semi-estructuradas y grupos focales, por ser técnicas pertinentes para producir conocimiento sobre nuestro objeto de estudio, ya que nos permitieron comprender el sentido de las acciones sociales desde las perspectivas de los sujetos. Se confeccionó una guía de preguntas para las entrevistas semi-estructuradas. Para los grupos focales se utilizaron datos de estudios previos sobre el tema y preguntas guía como disparadores para facilitar el debate entre pares.
Se realizó un pre análisis de contenido, se confeccionaron categorías y se procedió a la codificación. Se realizaron 20 entrevistas semi-estructuradas de 45 minutos de duración y dos grupos focales de 2 horas, llegando a la saturación de las categorías. En el análisis e interpretación de los datos, se llevó a cabo un proceso de triangulación de investigadoras de diferentes disciplinas (medicina familiar y sociología de la salud) para controlar el sesgo de las profesiones.
RESULTADOS
Las características de la población entrevistada se detallan en las Tablas 1a y 1b. La media de edad es de 30 años, el 15% es de género masculino, el 95% no tiene hijos y el 60% realizó la carrera de medicina en universidades públicas.
En primer lugar, describiremos el perfil del médico de familia/general y problematizaremos el desprestigio que vivencian. Luego nos centraremos en los factores que inciden en las primeras experiencias de trabajo y las expectativas laborales de estos profesionales.
Perfil social, humanizado y holístico del médico de familia/general
Los médicos de familia/general comparten un perfil donde se resaltan el compromiso social, el trato humanizado y el abordaje holístico del paciente. Varios de nuestros entrevistados, previo a la residencia, desarrollaron tareas de tipo de militancia social o de trabajo con la comunidad. Declaran una vocación por “ayudar al otro” en términos generales y a las poblaciones más vulnerables particularmente. Se reconocen como parte de una sociedad desigualitaria en el acceso a la salud, y pretenden ser actores activos en la disminución de dicha inequidad.
Dado estos intereses, descubren en la MFyG una forma de vínculo médico-paciente que fomenta el trato humanizado, entendiendo al paciente como una persona sujeta de derechos, autónoma y capaz de elegir cursos de acción sobre su estado de salud. Así mismo, ejercen un abordaje holístico e integral en el cual se considera al paciente como “un todo”. Estas características contrastan con otras especialidades médicas en las cuales el abordaje es puramente focalizado en la enfermedad y en el órgano; donde el paciente es considerado un paciente-objeto desprovisto de criterios relevantes sobre su propio cuerpo y su estado de salud/enfermedad, y donde el contexto del individuo es relegado.
Ser médico de familia/general es luchar por el reconocimiento
Ser médico de familia/general es luchar contra el desprestigio, por ser valorados en su disciplina, por desarrollarse en el ámbito de incumbencia de la especialidad y por una remuneración acorde.
Este desprestigio se manifiesta de diferentes modos y a diferentes niveles. A nivel institucional, los médicos de familia/general están invisibilizados en las cartillas médicas (figuran bajo la denominación de “médicos clínicos”) y frecuentan obstáculos para desarrollar prácticas que se superponen con otras especialidades médicas como el papanicolau, el control del niño o de la embarazada. Así mismo, las instituciones tampoco organizan adecuadamente su oferta según los niveles de atención, en donde las personas acceden directamente a especialistas del segundo nivel por problemas de salud que podrían resolverse en el ámbito de la atención primaria. Por último, los médicos de familia/general reciben una remuneración más baja en comparación con otras especialidades del mismo nivel de atención.
Otra esfera en donde se vive este desprestigio es en la carrera de grado. Los docentes transmiten desvalorización hacia la especialidad refiriéndose a la misma con desprecio: “son unos hippies”, “no saben nada… son derivólogos”, haciendo referencia de manera peyorativa a médicos sin formación ni capacidades resolutivas que se dedican únicamente a realizar derivaciones a otras especialidades. Insinúan además que el trabajo de prevención con las comunidades tiene poco valor. De igual modo, la manera en la que está planteada la carrera de medicina en la mayoría de las universidades, refuerza las reglas de juego biomédicas que hacen que se internalicen ciertas especialidades como "mejores" que otras. El valor que se le da en la currícula a la MFyG es insuficiente para lograr dimensionar la importancia que debería tener. Esto trae como consecuencia la formación de un gran número de médicos que al recibirse desconocen los fundamentos de la MFyG y tienden a menospreciar el trabajo realizado por estos.
Todos estos aspectos se encuentran interconectados entre sí y ubican al médico de familia/general en un lugar de militancia activa para demostrar que están al nivel de otros especialistas y para explicar a los pacientes y a la sociedad su verdadero rol.
Factores que influyen en la elección de las primeras experiencias laborales
Las primeras experiencias laborales dependen de múltiples factores, entre los que se destacan como principales: la cuestión económica, las condiciones laborales y la posibilidad de ejercer lo propio de la especialidad. En un segundo plano aparecen otros aspectos como: el clima laboral, el apoyo o contención de colegas, la seguridad por el lugar de trabajo conocido, la posibilidad de realizar actividades de formación dentro del ámbito laboral y las actividades comunitarias.
Las primeras experiencias laborales están sujetas a una estructura de demanda del mercado laboral médico. Es decir, no es una elección en libertad, sino que está condicionada por las opciones reales de transición laboral. En el caso de los médicos de familia/general, esta elección no tiene relación con expectativas de altos ingresos en el futuro, no es una elección atada a condiciones económicas. Pero la realidad del recién recibido es compleja, debido a que de un mes para el otro deja de percibir cualquier tipo de ingreso a una edad ya adulta. Es en este contexto de incertidumbre, que la cuestión económica toma mucha preponderancia, ya que deben hacerse de ingresos de subsistencia de un momento a otro.
Dentro de las opciones de salidas laborales, las asociadas a la emergencia son las más accesibles y están relativamente bien remuneradas. Es por esto que las primeras experiencias laborales comúnmente son en guardias, demanda espontánea y atención en domicilio. Estos primeros trabajos cumplen la función de recibir ingresos de manera pronta, pero intentan ser rápidamente abandonados luego de los primeros meses ya que son altamente desgastantes, y a la vez, no pertenecen al ámbito de incumbencia específico de la MFyG. Con el correr del tiempo, irán tamizando los trabajos tomados con otros más atractivos a sus intereses profesionales (la posibilidad de ejercer lo propio de la especialidad). Existe una conciencia generalizada que les indica que luego de un período ajetreado, lograrán estabilizarse económicamente con una variedad de trabajos más relacionados con la APS.
Estos trabajos más cercanos a la APS suelen ser peor remunerados y con contrataciones más precarias. Por consiguiente, se hace necesario el tener más de un trabajo (pluriempleo) o más de una actividad dentro de una única institución (pluriactividad). De los trabajos menos atractivos obtendrán el grueso de sus ingresos y de los otros recibirán el gusto por ejercer lo propio de la especialidad. Es por ello que las primeras experiencias laborales de los médicos de familia/general se caracterizan por extensas jornadas.
El segundo factor en orden de importancia que guía este momento de transición está en relación a las condiciones laborales. La relación laboral de dependencia (el Estado regula la relación entre empleado y empleador), en comparación con el sistema de monotributo (figura legal para profesionales independientes (freelancers), el empleador no guarda ninguna responsabilidad para con el profesional), es vista como un beneficio deseado y al mismo tiempo difícil de alcanzar, casi excepcional. Es por esto, que lo frecuente termina siendo el trabajo en relación de dependencia encubierta bajo la figura del monotributo y del profesional freelance.
El tercer factor -la posibilidad de ejercer lo propio de la especialidad- apunta a la oportunidad de realizar un abordaje integral y longitudinal a toda la familia, de realizar prácticas médicas ambulatorias (como toma de PAPs, colocación de DIUs e implantes subdérmicos) y de participar en actividades comunitarias. Sin embargo, el sistema de salud privado obstaculiza estas capacidades, restringiendo arbitrariamente el campo de acción de los médicos de familia/general, limitando su atención a determinados grupos etarios y negando la posibilidad sobre otros. En contraposición a esto, el subsistema público de AMBA (Área Metropolitana de Buenos Aires) y sistemas de salud provinciales sí favorecen el pleno desarrollo de las actividades propias de la MFyG, pero son cargos difíciles de ocupar. En consonancia con el concepto de poder ejercer lo propio de la especialidad, aparece otro concepto importante que es el brindar atención de calidad. La buena calidad de la atención está dada por algunos factores como, por ejemplo, el tiempo adecuado de las consultas médicas programadas, la no imposición de otorgar sobreturnos y el contar con insumos necesarios.
La posibilidad de ejercer lo propio de la MFyG y bajo condiciones que garanticen la calidad de la atención es algo tan valioso a la hora de elegir un trabajo, que incluso algunos optan por conservar aquellos que cumplan con estas características, aun siendo mal remunerados.
En un segundo plano, como mencionamos al principio de esta dimensión, aparecen otros factores secundarios que influyen en las primeras elecciones laborales. Por un lado, aparece la necesidad de apoyo/contención de colegas en las nuevas experiencias laborales como forma de contrarrestar la sensación de soledad o desprotección que sienten algunos al terminar la residencia. El miedo de no poder dar respuesta a determinadas demandas de pacientes produce que la mayoría busque conformar equipos de trabajo. Esta modalidad fortalece la confianza en sí mismos, los enriquece, brinda diferentes perspectivas sobre una misma problemática, y permite generar un sentido de pertenencia y de contención. Sin embargo, en la mayoría de las instituciones la conformación de estos equipos queda librada a la voluntad de los trabajadores, debido a la falta de una estructura institucional que la fomente. Otro factor que surge en estrecha relación con este último, es el de clima laboral, el cual es conformado por el buen trato entre pares, la horizontalidad entre colegas y la promoción de relaciones cálidas. Un clima laboral positivo colaborará a que el apoyo y contención entre colegas sea genuino. En este sentido, el continuar con la trayectoria laboral dentro de la institución de formación es algo deseable, ya que brinda seguridad por lo conocido, aunque ello incluya actividades que no se adecúan del todo con lo propio de la especialidad.
Por otro lado, la posibilidad de acceso a actividades formativas dentro de ambientes laborales, como la participación en ateneos, es otro factor valorado.
Por último, se menciona la posibilidad de realizar actividades comunitarias. El acercamiento a la población más vulnerable es lo que más aprecian de este tipo de actividades y el subsistema público es considerado como la mejor opción para poder llevarlo a cabo.
Expectativas laborales post residencia: pluriactividad, pluriempleo y subespecialización
Las expectativas laborales post-residencia, son heterogéneas en tipo de actividades desarrolladas (pluriactividad) y en cantidad y tipo de institución (pluriempleo).
En el sentido de la pluriactividad, la MFyG es una especialidad muy amplia y versátil que permite incursionar en varios campos de acción de la medicina (atención de niños, adolescentes, adultos, embarazadas, gestión en salud, investigación, docencia, trabajo comunitario, medicina rural, etc.) a diferencia de lo que ocurre con otras especialidades. El 80% valora esta amplitud de la especialidad como una característica positiva ya que les permite tener diversas opciones laborales que no se limitan meramente a la atención médica de pacientes ni a la atención en ámbito urbano.
La atención programada en consultorio y la atención con referencia territorial y comunitaria, son las dos salidas laborales más atractivas. Luego, y en segundo plano, le siguen otras actividades complementarias como la docencia, la gestión y la investigación. La actividad laboral ideal se compondrá necesariamente de más de una de estas aparentes posibilidades y no de hacer “solo consultorio”.
El pluriempleo por definición da cuenta de los diferentes empleadores que frecuentemente tienen los médicos. Esto en sí mismo puede estar motivado por la realización de diferentes actividades (un tipo de actividad en cada institución), o por la necesidad de complementar ingresos.
Por último, mencionan la idea de continuar con su formación académica, realizando cursos de posgrado. Esto remarca tanto el deseo de ser mejores profesionales de la MFyG como el entendimiento de que a mayor especialización, mayor retribución económica y mayor reconocimiento social.
En la Tabla 2 se exponen algunos relatos de los entrevistados.
GANIELE, M DE LAS N. Y COLS.
5
"Expectativas de inserción laboral en graduados..."
6
GANIELE, M DE LAS N. Y COLS.
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8
"Expectativas de inserción laboral en graduados..."
GANIELE, M DE LAS N. Y COLS.
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10
"Expectativas de inserción laboral en graduados..."
GANIELE, M DE LAS N. Y COLS.
11
12
"Expectativas de inserción laboral en graduados..."
DISCUSIÓN
A pesar de que la APS cumple un papel central para el buen funcionamiento del sistema de salud, alrededor del mundo existen serias dificultades para atraer o conservar especialistas en este nivel6,10. Si bien la salud es un concepto amplio, que puede ser abordado desde numerosas profesiones y visiones, en el siglo XIX terminó por ser capturada por las ciencias médicas. Éstas entendieron a la salud como “ausencia de enfermedad” ocupándose exclusivamente por comprender la enfermedad desde una concepción biologicista (y, por lo tanto: asocial, acultural, ahistórica y apolítica). A este paradigma Eduardo Menéndez lo caracteriza como “Modelo Médico Hegemónico”, desde el cual el conocimiento científico y válido está atado a saberes sobre lo orgánico, y todo el resto de los saberes quedan como lo subalterno, lo “no científico”11. Existen visiones médicas que le dan importancia a un abordaje biopsicosocial de la persona, pues contemplan aspectos biológicos, sociales y psicológicos involucrados en el proceso salud-enfermedad-cuidado. Cuando hablamos de APS como estrategia (y no sólo como una forma de organización del sistema de salud), es clave este enfoque. La MFyG tiene una formación crítica del Modelo Médico Hegemónico y queda relegada a un nivel subalterno dentro del abanico de las especialidades médicas.
La tendencia a la súper especialización (legado de la medicina biologicista) en la que los profesionales más reconocidos, mejor valorados y mejor remunerados son aquellos que dedican su vida a entender y abordar enfermedades asociadas a una pequeñísima porción del cuerpo humano, también abona a la idea de que el médico de familia/general sea un paso a sortear. Esta visión de desprestigio está instalada en el imaginario colectivo y se refleja en el lugar que se le da en la currícula de la carrera de grado donde es una materia secundaria10 12.
Los médicos de familia/general entienden la importancia de su formación holística e integral, pero sufren una desvalorización simbólica que se termina traduciendo en desvalorización económica. Mario Testa reflexiona en torno a la APS y distingue una forma de la misma que iría en contra de todo el espíritu que le dio origen y es la APS como “Atención Primitiva de la Salud” (en lugar de Primaria)13. En esta forma de aplicación, el primer nivel de atención termina cumpliendo una función de contención de problemas sencillos-básicos de salud de una manera barata para poblaciones que no pueden afrontar los costos de una salud mercantilizada. Esta forma en que algunos Estados han implementado la APS como “medicina para pobres” distorsionó el concepto original, y la dejó indudablemente asociada a una medicina de mala calidad, reproduciendo así el ciclo de la desvalorización. Se crea entonces la ilusión de que el médico de familia/general es una opción "barata" de atención, pero no la mejor cuando se poseen recursos económicos.
Los médicos de familia/general, a pesar de estar recién recibidos o prontos a recibirse, tienen conocimiento de estas dificultades. Coinciden en que la posibilidad de ejercer lo propio de la MFyG es algo tan valioso a la hora de elegir un trabajo, que incluso algunos optan por empleos que les garantizan este aspecto, aun cuando son mal remunerados. Es decir que la dificultad no pasa por conseguir trabajo per sé, sino por lograr que los factores de remuneración, condiciones laborales y desarrollo profesional confluyan en un mismo empleo. En las primeras elecciones laborales existe una puja entre el deseo del tipo de profesional que buscan ser (lo ideal), las ofertas concretas de trabajo (lo posible) y las necesidades económicas (lo que rinde económicamente), en un período marcado por una fuerte incertidumbre laboral. Esto da como resultado la creación de un mix artesanal de trabajos, en donde cada empleo otorga uno de estos factores que ellos valoran. Si bien expresan un ideal de trabajo que incluye la pluriactividad, esta es de otra calidad a la que terminan experimentando en esta primera etapa. Varias investigaciones también describen este pluriempleo5,6.
Los entrevistados concluyen que para tener mayor prestigio y reconocimiento como médico de familia/general, el sistema de salud debería estar organizado en torno a la APS. Sin embargo, otros estudios sugieren que, en este tipo de sistemas, tampoco surge un prestigio mucho más alto ni remuneraciones abultadas5,6. Entendemos que, si bien una organización del sistema de salud diferente mejoraría esta situación actual en AMBA, la ideología promovida por años de tendencia a la super especialización fomentada por el Modelo Médico Hegemónico, sigue siendo el mayor obstáculo para ello. Es decir que no basta con que el sistema de salud esté organizado en niveles, sino que haría falta un profundo cuestionamiento del paradigma positivista que promueve la valorización de lo biológico por sobre lo social. Nos debemos un debate como sociedad sobre qué tipo de cuidados queremos, es necesario un cambio de mentalidad sobre la concepción del proceso salud-enfermedad-cuidado, sobre el derecho de acceso a la salud y la desmercantilización de la misma.
De nuestro trabajo surgió que los recientemente egresados de la especialidad de MFyG, tienen esperanzas y deseos de poder ejercer lo propio de la especialidad. Por esto mismo entendemos que el abandono del camino de la APS de los profesionales se produce como un desgaste en los primeros años de trayectoria laboral, en consonancia con los estudios de Kremer et al y Dursi et al6,7. Los médicos de familia/general deben superar varios obstáculos como el desprestigio, la mala remuneración y el desconocimiento de su trabajo o de su existencia por parte de la sociedad en general. De esta manera, el abandono no es algo programado, la residencia no se elige como un paso intermedio para llegar a una posbásica, pero la frustración de no lograr encontrar un lugar en el mercado laboral lleva a que pasados los primeros años algunos terminen renunciando a esta vocación y se dediquen a una subespecialidad y/o a una actividad no asistencial que sea mejor valorada y remunerada. Aquellos que deciden permanecer en el campo asistencial de la APS, se caracterizan por poseer compromiso social y militancia activa sobre su profesión y es este convencimiento de estar haciendo “lo correcto” lo que los impulsa a no abandonar.
CONCLUSIONES
A modo de conclusión, los médicos de familia/general se encuentran muy optimistas en la etapa de recién recibidos, con energía y deseos de trabajar en el ámbito de la APS. Sin embargo, se ven obligados a enfrentar un mercado laboral que no aprecia (y hasta no comprende) su preparación. Las expectativas laborales se ven afectadas por una tensión entre ideas profundas sobre "lo correcto" del trabajo del médico de familia/general y las oportunidades laborales reales. Consideramos que, para poder preservar a estos profesionales dentro del primer nivel de atención, es fundamental promover su prestigio y propiciar oportunidades laborales menos adversas, mejorando las condiciones de contratación y la remuneración.
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AGRADECIMIENTOS. En primer lugar, agradecemos a los médicos y las médicas de familia que nos brindaron su tiempo para realizar las entrevistas y grupos focales. A su vez al equipo investigador del proyecto “Barreras y facilitadores de la elegibilidad del primer nivel de atención como ámbito laboral y de formación para las y los profesionales de la salud” quienes colaboraron ampliamente en la escritura del protocolo que dio lugar al presente trabajo, en especial a nuestros colegas Nadia Musarella y Juan Franco quienes nos estimularon a presentarnos a la beca de la cual obtuvimos financiamiento. Al Servicio de Medicina Familiar y Comunitaria del Hospital Italiano de Buenos Aires y al Cemap (centro médico de atención primaria) Capital de la Obra Social del Personal de la Construcción por permitirnos utilizar sus oficinas y consultorios para realizar las entrevistas y reuniones del equipo investigador.
DECLARACIONES ÉTICAS. Se obtuvo el consentimiento informado de los profesionales teniendo en cuenta los aspectos bioéticos de la investigación. El trabajo fue aprobado por el Comité de Ética de Protocolos de Investigación del Hospital Italiano de Buenos Aires (número 4045) y del Centro de Educación Médica e Investigaciones Clínicas “Norberto Quirno” (número 1231).
CONFLICTOS DE INTERESES. No hubo conflictos de intereses durante la realización del estudio.
FINANCIAMIENTO. Fue realizado con el apoyo de las Becas de Investigación en Educación de Profesionales de la Salud 2019, otorgadas por el Ministerio de Salud de la Nación, a través de la Dirección nacional de talento humano y conocimiento. Fue registrado con el título ¨Inserción laboral de graduados y graduadas de residencias del primer nivel de atención: un estudio cualitativo¨, RENIS Nro. IS002756.
GANIELE, M DE LAS N. Y COLS.
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"Expectativas de inserción laboral en graduados..."
GANIELE, M DE LAS N. Y COLS.
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