Non normative family crisis.

Autor: Lovo, Javier1.

Crisis familiares paranormativas.

Afiliaciones:

1- Sección de Medicina Familiar - Escuela de postgrados. Universidad de El Salvador. San Salvador, El Salvador

Autor de correspondencia:

Javier Lovo.

E-mail: jvrlovo@gmail.com

Recibido: 25/05/2020

Aceptado: 30/10/2020

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RESUMEN

La familia es una organización dinámica que sufre múltiples cambios en su existencia; con subsecuentes alteraciones de su dinámica que desembocan en crisis. Estas crisis se han clasificado en dos grandes categorías: normativas a las que se espera ocurran y paranormativos a las situaciones accidentales que pueden formar parte del ciclo vital familiar. Los eventos que no se prevé ocurran pueden ser: por desmembramiento, adición, desorganización y desmoralización de la familia; se ha agregado una nueva categoría de crisis mixtas para aquella combinación de escenarios que no pueden ser clasificados en los otros grupos. El mundo moderno con sus caóticas realidades engendra nuevas crisis paranormativas que el medico puede y debe conocer para una mejor intervención en las familias.

PALABRAS CLAVE: Medicina Familiar y Comunitaria; Relaciones Familiares; Composición Familiar.

ABSTRACT

The family is a dynamic organization that confront multiple changes throughout its existence, this entails changes in the family dynamic that lead to crises. Those crises have been classified into two categories: normative when is expected to occur and non-normative when is accidental situations that may be part of the family life cycle; these events that are not expected may occur: by dismemberment, addition, disorganization and demoralization of the family. A new categorization of mixed crisis has been added for that combination of scenarios that cannot be cataloged in the others groups. The realities of the modern world generate new non normative crises, which the doctor can and should know for a better intervention in families.

KEYWORDS: Family Practice; Family relationships; Family Characteristics.

ARTÍCULO DE REFLEXIÓN

INTRODUCCIÓN:

La familia es una organización dinámica que sufre múltiples cambios desde su formación. Lo cual exige una adaptabilidad permanente frente a los continuos desafíos que van surgiendo a lo largo de su evolución en las distintas etapas de su ciclo vital. En la literatura se ha llamado a estos cambios transiciones o crisis familiares; clasificando como normativos a aquellos que se espera ocurran en la vasta mayoría de individuos o familias de la población y paranormativas o también llamadas no normativos a aquellas transiciones o crisis asociadas a cambios inusuales o impredecibles1.

El concepto de crisis de familia ha sido definido como la condición en el que se ubica una familia, colectividad o grupo, en el cual los afectados experimentan tensión y altos grados de estrés. Este contexto hace necesario una adecuación de la apreciación de la realidad y un reajuste de los mecanismos de adaptación e interacción con el medio2, para lograr solventar la problemática que la crisis suscita en el ambiente familiar.

Aunadas a las profundas y agresivas transformaciones que ha sufrido la familia en los últimos años, las nuevas tipologías familiares han dado lugar a cambios en la dinámica familiar que se reflejan en una evolución vertiginosa proclive a ocasionar serios problemas sociales3. Los nuevos eventos se adosan a aquellas crisis familiares paranormativas a las que la familia desde siempre ha estado expuesta. El estudio de estas situaciones inesperadas en la familia es el objeto de este ensayo.

LAS CRISIS NO EVOLUTIVAS

Todos aquellos acontecimientos estresantes que no se prevé ocurran en la familia, se les clasifica como paranormativos4, esto incluye una gran cantidad de situaciones inesperadas que pueden presentarse en el devenir evolutivo de la familia, volviendo vulnerables los sistemas de contención y adaptación. El advenimiento de grandes alteraciones poblaciones como por ejemplo el envejecimiento progresivo y el aumento de la incidencia de enfermedades crónicas en la familia permiten que estos desequilibrios hagan su aparición de manera más frecuente. Las dificultades paranormativas acompañan el ciclo vital familiar requiriendo cada vez mayores ajustes para evitar la inestabilidad a la que se expone el sistema completo.

Se clasifican las crisis familiares excepcionales en cuatro categorías basándose en sus características en los grupos siguientes: de abandono, de adición, de cambio del estado social y de desmoralización5. Todos los componentes que incluyen cada uno de estos grupos es capaz de generar intensas demandas que van a definir la funcionalidad de la familia. Consideremos que la presencia de una crisis en la familia no implica necesariamente una patologización de esta; pero se debe valorar que si esta persiste en el tiempo superando los recursos de adaptación y ajuste, todos los miembros de la familia en mayor o menor medida sufrirán sus consecuencias. La familia como base de la sociedad nos lleva a una correlación directa con importante connotación: familias en problemas es igual a sociedad en conflicto. Esta realidad a la larga nos afecta a todos como parte ineludible del entramado social.

LAS CRISIS POR ABANDONO O DESMEMBRAMIENTO FAMILIAR.

Las eventos del ciclo vital familiar que involucran la separación de algún miembro de la familia engendra crisis desencadenadas por la pérdida5. Se incluye coyunturas tales como la separación de los padres suscitadas por lo general después de múltiples contradicciones familiares, desembocado en muchos casos en cuadros de violencia intrafamiliar y alteraciones conductuales en los miembros de la familia, con la ruptura subsiguiente del enlace entre los padres que puede concluir con el divorcio6.

En este grupo se incluyen los escenarios que conllevan a ingresos hospitalarios; un contexto en el que se hace valer el antiguo adagio “no hay individuos enfermos sino familias enfermas”. La presencia de un familiar que se ingresa tiene el potencial para desencadenar situaciones de angustia severa que afecta a todos sus miembros, esta realidad exige un ajuste de roles tradicionales para suplir las actividades de la persona ausente, así como para contender con la necesidad de cuidados y visitas que requiere el paciente en el hospital7. Cuando la persona ingresada es el soporte económico de la familia se desatan nuevos escenarios conflictivos, porque además de los problemas psicológicos deben sobrellevar penurias económicas que no son sencillas de solventar. En la práctica todo tipo de ingreso hospitalario sin importar la causa que la motive requiere abundantes recursos para contender con esta dificultad de manera efectiva.

El deceso de un miembro de la familia suscita una crisis no evolutiva de gran relevancia. Adquiere sumo interés para la salud familiar por su gran potencial para generar importantes desequilibrios familiares y sociales; los cuales ponen a la familia en una situación de mayor vulnerabilidad para presentar problemas emocionales y de salud(8). El fallecimiento puede ser de un hijo, una muerte materna o el accidente de alguno de los cónyuges por citar ejemplos, todas estas situaciones generan profundos conflictos en la familia. En primera instancia originan cambios inmediatos en los roles que cada miembro debe asumir y a largo plazo conlleva un difícil proceso de duelo, que de no ser resuelto conduce a la instauración de nuevas crisis. Estas crisis se agudizan cuando la causa de la perdida es por un suicidio en la familia, este acontecimiento crea un ambiente tenso en el que predominan sentimientos ambivalentes de culpa y de odio entremezclados con aquellas sensaciones de afecto que contribuyen a complicar aún más la frágil situación.

Dentro de las crisis no normativas se agrupan los escapes de casa que algunos adolescentes y niños realizan, lo que ocasiona que en algunos casos nunca retornen al hogar9. Al salir de la morada paterna muchos de ellos son forzados por grupos criminales locales a participar en actos homicidas o relacionados con el tráfico de estupefacientes, que posteriormente los conduce a prisión, el cementerio o la muerte.

Una crisis familiar reciente dentro de este grupo es la practica cada vez más frecuente de la emigración de miembros de una familia hacia nuevas ciudades o países. Este viaje implica la permanencia lejos del núcleo familiar por extensos periodos de tiempo. Cada vez es más común que el éxodo se realice de manera ilegal, lo que propicia que al ser apresadas las familias por las autoridades de inmigración se les separe por largos periodos de tiempo, con profundos efectos en la dinámica familiar10. Situación análoga se presenta en amplias regiones conflictivas del mundo donde miembros de la familia deben huir o refugiarse en otros países por extensos lapsos de tiempo, escapando de la violenta realidad que les apremia.

La ambiente actual fomenta el desarrollo de crisis por desmembramiento. Las personas deben viajar en muchos casos a otros países por largos periodos de tiempo en busca de empleo y los jóvenes deben abandonar el hogar paterno de forma precoz para continuar sus carreras universitarias o conseguir un trabajo. Las enfermedades crónicas cuyas complicaciones exigen ingresos hospitalarios son cada vez más frecuentes. La violencia en nuestras ciudades se ha agudizado trayendo muertes prematuras en las familias. Todos estos escenarios moldean cambios perceptibles en la morfología de las familias, conllevando a que sea cada vez más difícil encontrar familias integras en las comunidades.

LAS CRISIS POR ADICIÓN.

La agregación de nuevos miembros a la familia de manera imprevista, gesta graves inestabilidades que pueden progresar hasta forzar profundas alteraciones en la dinámica familiar preestablecida11. Esto incluye escenarios como los nacimientos fruto de embarazos adolescentes con las múltiples consecuencias familiares y de salud que desata12, los embarazos prematrimoniales y todos aquellos embarazos no planificados, cuyas consecuencias se amplifican cuando ocurren en el seno de familias en precarias condiciones económicas. Muchas de las familias que padecen estas crisis son grupos familiares grandes, en los que pueden existir multíparas y pacientes añosas con alto potencial de morbimortalidad, que esta eventos puede acelerar.

Las viudas o viudos que contraen nuevas nupcias generan crisis no evolutivas, lo que también ocurre en quienes se han divorciado y constituyen una nueva pareja. La persona que se agrega y el contexto en el que incorpora hace imprescindible el ajuste de roles en la familia con las dificultades de adaptación que desata13. Esta anexión en ocasiones trae otras adhesiones, los cuales pueden ser hermanastros o familiares de la nueva pareja que coadyuvan a el desarrollo de conflictos aún mayores. La adopción es otro evento que genera una crisis no evolutiva, la adición del nuevo miembro y la incorporación a la dinámica de la familia no resulta sencilla14. En este grupo de crisis se incluye situaciones insólitas como el retorno de un desertor de la familia o la llegada de familiares, amigos o conocidos a el hogar, que pasan a formar parte de la dinámica familiar con las dificultades que su incorporación representa.

Nuestro tiempo fomenta las crisis por adición. Con el advenimiento de las redes sociales, se facilita la comunicación en tiempo real entre personas interesadas en formar parejas. Esto conlleva a que jóvenes de más temprana edad puedan tener acceso a material pornográfico, música y material que incita un inicio precoz de las relaciones sexuales, con las consecuencias adversas que esto acarrea. Los embarazos no deseados en adolescentes son cosa de todos los días, de igual manera todo el espectro de embarazo sin planificación se ve amplificado, por la facilidad que las redes y la cada vez más accesible comunicación telefónica permite para entablar nuevas relaciones y programar citas que en muchos casos se cristalizan en relaciones sexuales sin planificación, con la posibilidad de llegada de nuevos miembros a las familias, para las que estás no están preparadas.

El mismo contexto permite que las personas que sufren separación o perdida de su pareja, en poco tiempo puedan entablar nuevas relaciones. Con los cambios en la dinámica familiar que esta adición muchas veces apresurada conlleva para la familia. El auge de las crisis por abandono también facilita el surgimiento de nuevas adiciones. Las personas que se marchan por empleo regresan a la familia cuando las condiciones le son adversas, encontrando un nuevo orden en la familia. Lo mismo ocurre con los hijos que se marchan por estudios y que por alguna razón fallan en sus objetivos y regresan al hogar paterno, símil realidad enfrenta la hija que se marcha y resulta embarazada volviendo forzosamente en busca de soporte familiar.

LAS CRISIS POR CAMBIO DE ESTATUS.

La variación de la condición social genera múltiples crisis en la familia15. Eventos tales como el empobrecimiento repentino16, el desempleo prolongado, la adquisición de nuevas deudas, gastos desmedidos o innecesarios, la dependencia económica, la riqueza o fama de manera inesperada, el cambio de domicilio y la formación de parejas adolescentes instauran escollos adaptativos.

Otros autores han llamado también a esta categoría crisis de desorganización17, incluyendo la presencia de enfermedades somáticas y psiquiátricas, el divorcio, el retraso mental y la infertilidad18, las enfermedades incapacitantes o de pronóstico sombrío, las dificultades conyugales, los conflictos parento-filiales, los problemas filiales, las enfermedades crónicas, los pugnas con las familias políticas, la inadecuada selección de pareja, inconformidad con el estado civil, las enfermedades de transmisión sexual, los abortos, las complicaciones durante embarazo, parto y puerperio, accidentes, problemas escolares y laborales, el bajo nivel cultural y condiciones precarias de vivienda. Se incluye sucesos como desastres naturales que afecten a la familia, guerras, deprivaciones, cambios políticos, la necesidad de asilo por persecución política, religiosa o social19.

Nuestro mundo es caótico, los cambios ocurren de manera acelerada, las personas cambian de estatus social con facilidad y rapidez, muchas veces sin ninguna preparación previa sobre lo que se viene en sus vidas. Las enfermedades crónicas abarcan mayores segmentos poblacionales, la inestabilidad conyugal es mucho más común, las dificultades económicas son más evidentes. Todo esto facilita que las familias se encuentren en una realidad de tener que enfrentar una crisis tras otra, con los subsecuentes cambios que cada una de ellas generara en la dinámica interna.

LAS CRISIS POR DESMORALIZACIÓN.

Son eventos que rompen con las normas y valores de la familia20. Estas crisis pueden ser generadas por la conducta antisocial de alguno de los miembros de la familia, que suscita escenarios como abuso sexual y maltrato a las personas más indefensas del grupo familiar21, se incluye sucesos como la infidelidad, la prostitución, la delincuencia, el adulterio, las relaciones prematrimoniales, el abuso de drogas, la negligencia, el encarcelamiento, el homicidio, y el alcoholismo22. Pertenecen a esta categoría escenarios que se han vuelto más usuales como la homosexualidad23. Algunos autores incluyen la expulsión escolar en esta clasificación24.

El advenimiento de las redes sociales y su masificación han permitido el auge de un mayor número de crisis por desmoralización en las familias. La infidelidad y adulterio se ven favorecidos por los contactos en estos servicios de internet, volviéndose cada vez más comunes. Debemos considerar que ahora las personas están en permanente interacción con múltiples parejas potenciales no solo en su propia región, sino que en todo el mundo. La oferta de sexo por internet cobra cada vez más fuerza y lo hace en el epicentro de la familia, ya que quienes ofertan estos servicios no son soló mujeres u hombres que se dedican al negocio, algunos son estudiantes o empleados que buscan obtener un poco más de dinero por medio de estas acciones. La adquisición de drogas se ve simplificada por el internet, resulta sencillo contactar a un vendedor de cualquier estupefaciente o realizar las ordenes virtuales de alcohol, con la facilidad que incluso se realiza la entrega a domicilio, lo que socava la posibilidad de controlar su venta. Todo esto genera nuevas crisis por desmoralización que reconfiguran las relaciones familiares de antaño.

Las crisis mixtas.

Se hizo necesario crear una nueva categoría que incluya a más de una de los cuatro grupos de crisis paranormativas clásicas. Se presenta así cuando el evento no puede ser catalogado dentro de una solo grupo o involucra múltiples sucesos no evolutivos a la vez, esto puede ser el caso de un paciente que sufre enfermedad crónica al que la familia abandona de manera prolongada en una institución de salud o el abuso sexual por un miembro de la familia que recién egresa de prisión25.

Este tipo de crisis es cada vez más común. Las familias no enfrentan un único tipo de dificultad, sino que se presentan combinaciones de dos o más situaciones problemáticas con las que confrontar. Es común que por ejemplo una crisis por adición haya sido generada a su vez por una crisis por desmoralización. Resulta de especial importancia esta categoría porque en la atención de la familia en crisis, muchas de estas entraran de lleno en este grupo.

CONCLUSIONES

La familia moderna está en crisis, esto ha sido originado por los cambios trepidantes que las nuevas tecnologías e interacciones sociales están generando, hasta afectar su institución medular; la familia. La violencia imperante en nuestros entornos, la dificultad en la comunicación que la familia moderna enfrenta, la ruptura de las relaciones tradiciones abre paso a él génesis de nuevas crisis paranormativas; ante la que los grupos familiares deben desplegar nuevas estrategias de afrontamiento y adaptación para generar climas de bienestar.

Nuestro tiempo pone a prueba el pilar fundamental de la sociedad: la familia. Acompañando las crisis no evolutivas de la familia de antaño se adosan nuevos retos que se deben de confrontar. Es en este contexto que la compresión que representan estas transiciones o crisis para la familia, para el bienestar individual toman su máximo valor. Debemos recordar que como médicos es nuestro deber, guiar a la mejor resolución de todas estas situaciones, de manera que la familia resulte fortalecida cuando se logre solventar la situación, esto exige una comprensión profunda de lo que cada tipo de crisis significa, que permita aportar las mejores estrategias para su resolución.

El médico de familia es por antonomasia el profesional que clasificará y tratará cada una de estas crisis. Conocer la realidad que nos apremia es el primer paso para intervenciones eficaces en la familia. Después se debe usar ese acercamiento familiar y comunitario que solo nuestra especialidad es capaz de desarrollar, para llegar hasta la base medular de los problemas que aquejan a cada familia en particular. En conjunto con la familia se formularan estrategias para contender con estas problemáticas, en la que el galeno de familia será el facilitador o guía hacia la búsqueda de esa homeostasis perdida en el grupo familiar.

Algunas familias poseen mejores mecanismos de adaptación que otras para salir al encuentro de estas situaciones conflictivas, pero deberemos trabajar con todas ellas, buscando la mejor manera de resolver la crisis, que sólo se puede lograr conociendo el tipo de crisis presente, las relaciones familiares, la dinámica interna, el grado de cohesión, los estresores que se presenten y los recursos que se pueden desplegar para volver a un punto de equilibrio.

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